Crónica de una Resistencia Sonora desde la cocina
Seis años de la pandemia, donde DOCE/8 fue la compañía obligada de todas las noches en radio
En la lista de recordatorios del Facebook hoy nos apareció una foto de hace 6 años, donde hacíamos radio desde la cocina de la casa, y el programa DOCE/8 se convirtió en una especie de faro de cada noche durante aquellos tiempos inciertos cargados de angustia en la ciudad de Pilar y en todo el planeta.
La pandemia del COVID-19 no solo cerró fronteras y puertas; también instaló un silencio sepulcral en las calles del mundo. Sin embargo, en el sur profundo de Paraguay, específicamente en la ciudad de Pilar, ese silencio fue combatido con ondas de radio, calidez humana y una "presión ideal" que, lejos de agobiar, trataba de sostener el espíritu de la gente de Pilar, el Ñeembucú y de los compatriotas que se encontraban lejos.
Un mundo en pausa, una radio en marcha
Mientras el planeta se sumergía en la incertidumbre y el aislamiento, la comunicación se transformó en un servicio de primera necesidad. En el departamento de Ñeembucú, la sintonía de Radio FM Sur en aquel entonces, donde estábamos con DOCE/8, se convirtió en el refugio diario para miles de familias que buscaban, más que solo noticias, un poco de esperanza y compañía.
En medio de ese contexto desafiante, me atrevería a decir que surgimos casi como un fenómeno radial que hoy, años después, mucha gente con quien nos cruzamos nos cuenta que recuerda con nostalgia y profunda gratitud el programa "Doce/8, manteniendo la Presión Ideal".
Con Alicia acompañamos la soledad detrás del micrófono, donde estoy convencido de que hicimos una dupla que combinaba profesionalismo y complicidad emocional. Como matrimonio no solo pasábamos información; sino que "entrábamos" a las casas de los pilarenses de lunes a viernes, en ese horario crítico de la tarde-noche donde la ansiedad del encierro solía apretar más fuerte.
Con una mezcla perfecta de buena música, información precisa y, como se dice, una buena onda inigualable, logramos lo más difícil en esos momentos: transformar el miedo en comunidad. El programa no era solo un espacio radial, era un cordón umbilical que mantenía a la gente conectada con la realidad, pero también con la alegría.
Los "Miércoles de Tortillita": Identidad y solidaridad
Si hay algo que los oyentes de FM Sur recuerdan con una sonrisa es, sin duda, los "Miércoles de Tortillita". En un tiempo donde los recursos escaseaban, la creatividad popular y la asistencia social se dieron la mano.
"Era el momento de encontrarnos a través del aroma imaginario de la cocina paraguaya", recuerda un antiguo oyente.
Gracias a los kits de víveres distribuidos por la Gobernación de Ñeembucú, en esos tiempos difíciles muchas familias contaban con los ingredientes básicos para este menú tradicional. El programa prácticamente institucionalizó el miércoles como el día de la tortilla, generando una interacción única donde la gente compartía cómo preparaba su cena, convirtiendo un alimento sencillo en un símbolo de resistencia y sabor compartido en tiempos de crisis.
El legado de la "Presión Ideal"
Hoy, al mirar hacia atrás, la pandemia se siente como una cicatriz colectiva. Pero escuchar, no hace mucho, las expresiones de una familia que seguía el programa en esos tiempos, me emocionó cuando me dijeron que para ellos y muchos pilarenses, esa cicatriz tiene una marca registrada, que fue DOCE/8, cumpliendo, a pesar de todo, con su eslogan de mantener la presión ideal en el corazón de sus oyentes, evitando que el ánimo decayera cuando el horizonte se veía oscuro.
Sin ánimo de caer en autobombo, permítanme decir que la labor de Alicia Veloso y de este servidor en aquel entonces durante nuestra pasantía por Radio Sur queda registrada para muchos en la historia de la comunicación radiofónica local como un ejemplo de humanidad detrás del micrófono. Desde nuestra cocina, donde improvisamos una precaria cabina de locución, no solo dábamos noticias; dábamos la mano a través del aire, recordando que, incluso en el aislamiento más estricto, nunca estuvimos realmente solos.
Agradecido por siempre con esa gente que nos hizo parte de la familia a través de las ondas de la radio.
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